No más zonas de sacrificio

Como tantos y tantas chilenas soy crítico del modelo de sociedad que se impuso, basado en el individualismo y consumismo, lo que lamentablemente se ha naturalizado a nivel transversal. Así como vemos, que en Chile se ha impuesto de forma sistemática los intereses particulares por sobre los intereses de la comunidad. En el caso medio ambiental, debo decir, que ha sido necesaria la movilización de las comunidades y se ha debido legislar para establecer restricciones mínimas para evitar la depredación irracional de los recursos naturales, lo que ha puesto en peligro la biodiversidad.

Quienes defienden este sistema que naturaliza la polución, nos quieren mostrar la contaminación como un mal necesario y se habla de zonas de sacrificio, como si en esas zonas la gente no importara. La contaminación es la cara menos vistosa de la moneda del progreso, es más, se nos incluye a todos los ciudadanos en este proceso productivo de la vida moderna, como si todos nos beneficiáramos de la sobre explotación. Esta sin duda es una artimaña más que solapa la realidad, que no son la gran mayoría de los chilenos los que contaminan, sino que son pequeños grupos poderosos quienes tienen la capacidad de contaminar a gran escala.

Hoy se está hablando de incentivar la inversión y que todo tipo de regulación es odiosa, que hay que sacar a Chile del peor de los lugares, cuando sabemos que no es así, por un lado, los sectores interesados en la explotación de distintos yacimientos buscan minimizar artificialmente los riesgos asociados a la instalación de estos megaproyectos y de las implicancias negativas en el ecosistema, señalando que generarán empleo y crecimiento en las localidades.

Por último, debemos estar en alerta ante este gobierno que representa el neoliberalismo más descarnado, esta lucha se trata de velar por la continuidad de vida en el planeta. Desde ese lugar la defensa del medio ambiente es esencial, que no sólo recaiga en las comunidades que defienden con valor y coraje, sino que también necesitamos del poder político transversal, que ya no sean restricciones mínimas, ya que hoy por hoy, el estándar debe ser más alto para no vivir situaciones como las de Quinteros, Puchuncaví y lo que ha pasado en Andacollo, y en el Choapa. Es momento de erradicar, y no sólo de nuestro vocabulario, las zonas de sacrificio.

Raúl Saldívar, Diputado de la república

#zonasdesacrificio #proyectoDominga #naturaleza #medioambiente

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